Tengo alguien en mi cueva
que me saluda por la mañana,
no es mi gato o la bruja
es la dolencia persistente.
Me corroe la cabeza
me clava los huesos con dardos,
no me deja respirar con igualdad
veta la mayoría de mis salidas.
Me hunde la economía
me descose los pantalones,
las duchas siempre son calientes
y el viento ya no me respeta.
Tengo todo reventado
como un disparo por la espalda,
es de locos mi día a día
como si nevara siempre…

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