Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Tengo alguien en mi cueva

que me saluda por la mañana,

no es mi gato o la bruja

es la dolencia persistente.

Me corroe la cabeza

me clava los huesos con dardos,

no me deja respirar con igualdad

veta la mayoría de mis salidas.

Me hunde la economía

me descose los pantalones,

las duchas siempre son calientes

y el viento ya no me respeta.

Tengo todo reventado

como un disparo por la espalda,

es de locos mi día a día

como si nevara siempre…

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