Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Once horas y veinte minutos

fue el coito de nuestras vidas

como un largometraje eterno

como una cuesta sin frenos.

Uno tras otro sin casi descanso

paradas para comer y beber

reponer energías sin publicidad

directos a la acción mas placentera.

Y cuando llega el final agotados

con nuestros cuerpos fundidos

el separarse es cuestión de física

pero no olvidaremos nunca la química…

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