Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me tuerzo el pié

y grito

grito tanto como el aire

grito como el agua.

Me rompo el cuello

y no grito

me salta la lengua

se me giran los ojos.

Me rompo un brazo

y me caen los dientes

la ilusión me engorda

me quedo apretado.

Me rompo las orejas

y bendito silencio

ya no hay cotillas perversas

ya te huelo…

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