Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Tengo el mofongo muy verde

que hasta el chicharrón se escapa,

tu plato huele a sal marina

mi boca a miel de Kassandra.

Me ahogo en tu sancocho

me abofetean tus verduras salvajes,

que quieres que te diga por la noche

que no suene el llanto de mi estómago.

Ya no tengo lágrimas por ti

nada más me caen arroz con gandules,

metáforas planas de tu batido ferviente

del abrazo que parió tu mente.

Vendrán los tiempos corrientes

de fuego de leña y cocoteros a la sombra,

de deslizarme como miñoca por la arena fina

en busca una vez más del Atlántico…

Deja un comentario