Esta noche otra vez
susurraste entre mis sábanas,
la verdad es que lo esperaba
tu desnudez nunca me aburre.
Quemando las naves del misterio
te sentaste sobre la torre blanca,
cabalgaste al lomo del gallo
cuidando de sus huevos.
Me dejaste cansado
pero con la mente abierta,
tu sonrisa inundo tu alma
y se abrieron las puertas.
Esta noche termino en la madrugada
metidos en una cama sin sótano,
jugando con las metáforas
como brujas bailando en un aquelarre…

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