Me regañas
cuando tus bragas
se tiñen de azul cielo
cuando eran blancas.
Pero no me quejo
cuando confundes las lentejas
y me las quieres dar
como si fuesen habichuelas.
Me echas la bronca
cuando uso la plancha de la ropa
para prepararte esos sándwiches
que tanto te encantan.
Pero no me quejo
cuando usas el papel higiénico
cuando me hago un corte
y no quieres gastar en vendas.
Me riñes con ansias
de devorarme a tenedor y cuchillo
cuando no lavo las sábanas
con tu suavizante favorito.
Pero no me quejo
cuando al decirte te quiero
me das con la escoba en la cabeza
y me dices: aparta perro…

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