Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Hoy jugaste conmigo

veíamos un funeral de muerte

un cúmulo de sonrisas

unas cotillas espiando.

Y buscabas las posturas

que inclinaran tus costillas

cerca de mi cabeza girada

de un enano en un ataúd.

Te quedaste en el tejado

con un blanco en bolas

sacudiendo su campana

tomándonos un café.

Y cuando mejor se calentaba

el sol postrero a la niebla

levantaste el culo y te fuiste

con la fiesta a tomar otros vientos.

Ya te echo de menos

en la próxima sesión de cine

usare de esposas las palomitas

y de sofá… tu barriga…

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