Hoy jugaste conmigo
veíamos un funeral de muerte
un cúmulo de sonrisas
unas cotillas espiando.
Y buscabas las posturas
que inclinaran tus costillas
cerca de mi cabeza girada
de un enano en un ataúd.
Te quedaste en el tejado
con un blanco en bolas
sacudiendo su campana
tomándonos un café.
Y cuando mejor se calentaba
el sol postrero a la niebla
levantaste el culo y te fuiste
con la fiesta a tomar otros vientos.
Ya te echo de menos
en la próxima sesión de cine
usare de esposas las palomitas
y de sofá… tu barriga…

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