¡Buenos días!.
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¡Hola, buenos días, ¿qué desea?.
¿Esto es una peluquería, verdad?.
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Así es, ¿en que puedo ayudarle?
Quería hacerme la permanente.
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Pero usted esta calvo ¿es una broma verdad?.
No, no lo es, no he especificado donde.
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Intento imaginármelo pero póngase usted en mi lugar, si usted no es más concreto, soy peluquera no adivina.
Entonces, ¿me da cita?.
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Por mucho que me duela decírselo no tenemos huecos en la agenda hasta dentro de unos meses, lo siento.
No hay problema así le será más fácil, ¿me paso dentro de seis meses y lo hablamos?.
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¡Vale vale!, tengo que seguir, que tenga un buen día.
Pues nada, nos vemos entonces, chao.
Tengo que poner las lentejas en remojo.

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