Me hiciste el amor
con olor a campanillas
a sudor de rocío
como yegua indomable.
Sacudiste mis adentros
y los hiciste humanos
cada movimiento juntos
un desafío al firmamento.
Nos juntamos inocentes
en una carretera vieja y usada
pero no por ello menos hermosa
jugando bajo tus sábanas.
Me hiciste el amor
cuando más lo necesitábamos
para dejar de llorarnos
para olvidar nuestras penas…

Deja un comentario