Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me hiciste el amor

con olor a campanillas

a sudor de rocío

como yegua indomable.

Sacudiste mis adentros

y los hiciste humanos

cada movimiento juntos

un desafío al firmamento.

Nos juntamos inocentes

en una carretera vieja y usada

pero no por ello menos hermosa

jugando bajo tus sábanas.

Me hiciste el amor

cuando más lo necesitábamos

para dejar de llorarnos

para olvidar nuestras penas…

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