Pero vamos a ver, lo tenía todo arreglado, el mundo no se podía resistir a mis encantos. Una buena ducha con sales de baño, un buen perfume de esos que tiran a las chicas de espaldas y de canto, un buen afeitado, el pelo con la raya sin la raya, ropa interior de marca blanca (o sea de mercadillo pero limpia ehhhhh), pantalones y camiseta de gran, grande, enorme superficie a buen precio, nada podía fallar.
Y me voy montaña abajo más decidido que una perdiz dándole esquinazo a una perdigonada de tres mil pares de mojones, cuando precisamente eso, un mojón, de más mierda que saquear la caverna de un troll y en mis botines claros, claros como el cielo mas limpio de nubes que mis platos cuando salen de la pileta recién lavados. ¿Pero porque me pasan estás cosas a mi?.
La primera norma cuando pisas mierda es no ponerse nervioso, claro está que antes de esa norma lo principal es sacar el pie de semejante elemento para que los fluidos si no esta aún seca profundicen dentro del pie dejando el calcetín como el reclamo para que una manada de gorrinos de gran cache rebocen sus hocicos contra ti. Hay que evaluar el alcance y la altura de la metedura de pata y hasta donde es remediable la rebelión de la caca, si sólo con un pañuelo se soluciona o hay que tomar medidas extremas como usar una fuente cercana, un charco, o abortar la misión de salir de ligoteo y regresar a la cueva a cambiar los rodamientos.
Una vez hechos los cálculos no hay que tener vergüenza si tienes que dejar el pie al aire con esas uñas de oso pardo y esos pelos que pareces un cavernícola aflorando en la pubertad y tomar el problema por los cuernos, sacudirse como un perro pulgoso y afrontar el destino. En mi caso el tamaño mojón de dinosaurio había llegado a corroer casi por completo la tibia y el peroné y se había alojado en los pelos de la nariz el olor temible haciéndome retroceder a cámara lenta el camino andado de vuelta al hogar oloroso hogar, terminado así una hora de preparación como jamás se hizo en los anales de (para un momento ¿anales?, ¡tío que has pisado mierda joer!) la historia, jodiéndome así un día que aunque me lo propusiese seguramente no iba a ligar una “mierda”.

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