Vigilas el mundo
que pario al engendro
buscas su horizonte
su ladrido de perro.
Quieres saber que come
y por donde deja su rastro
te molesta si aúlla a la Luna
o si borra sus pisadas.
Buscas su cueva
con el mayor de los intereses
quizás quieras darle caza
acotar su pequeño mundo.
No quieres darle libertad
ponerle una cadena te apetece
cuando el suspira por el viento
y jamás te pondría fronteras…

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