Si hoy me muero
no tendré pena por mi,
hubo años en que los dos
eramos uno mismo.
Amantes
y cómplices compañeros,
recorríamos el amor
con nuestras mochilas.
Conociendo nuestros cuerpos
y nuestras vidas,
más allá de un anillo
más allá del matrimonio.
El día que moriste
yo partí contigo para siempre,
aunque intente engañarme
nunca fuiste el olvido.
Y cada día me doy cuenta
de que no deje de amarte nunca,
porque el momento que lo haga
mi vida no tendrá sentido.
Yo soy tu memoria
que te regalo con orgullo,
soy tus besos y tus caricias
tu eterna sonrisa…

Deja un comentario