Eres el abrigo
de las rocas desnudas
el musgo del Norte
la gota fría.
La sed de la arena fina
en pequeñas porciones
donde soy una planta
abandonada a su suerte.
El metal fundido
que figura una daga
la que se clava despacio
en el fondo del corazón.
Eres la cima
de la montaña más alta
donde gritas la rabia
y el eco te la devuelve.
La sensación que te queda
cuando alguien ya no vuelve
es un ardor de estomago
que te despierta cada día…

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