Te vas a las cataratas del Niágara
a tirar una piedra con mi nombre,
para que las estrellas que por allí pasaron
sepan que yo también soy una.
Pero no una estrella cualquiera
que no se sabe nada de nada sobre ella,
soy esa estrella que ilumina tu corazón
aunque el cielo esté nublado.
Y sentiré en ese momento cuando me tires
el fusionarme contigo para siempre,
como cuando dejas una piedra en un bosque
y las hadas se la llevan para protegerla.
Te vas a sentir la naturaleza rugir
cuando tu eres la verdadera leona,
aquella que revoluciona todo a su paso
y me hace sentir vivo cada día…

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