Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Estoy muerto

lo entendí al abrir la ventana

al no respirarte

sentir seca mi boca.

Y pienso

ahora que pasa

que tengo que hacer hoy

que tengo que pensar mañana.

Encarcelado

en esta cueva vacía

lleno de viejos recuerdos

perdidas alegrías.

Atado a una pluma

de poemas oscuros sin fin

al tormento de mis cadenas

a mi propia decadencia.

Escuchando los susurros

del que un día fue mi cuerpo

ese que abandono el barco

cuando dejo de latir mi corazón…

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