El retorno del mago
que clavo la daga en tu cabeza
le dio vueltas como al caldo
y te deshizo por dentro.
Te trajo pesadillas
aquellas que te comían
se servían de tus vísceras
te dejaban sin tus letras.
Con su chistera negra
sin conejo blanco incluido
nunca has sentido tanto pavor
cuando te comían las piernas.
Y te quedaste mantequilla
con los ojos apagados
las manos en el horno de leña
ya ni para rezar a los santos.
Estas muerto cabrón
recoges en tus últimas lágrimas
has sido devorado por ti mismo
consumido por el tiempo…

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