Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

¿Estás dormida?.

Debe de ser que si.

No me dices nada

tu que no te callas

ni debajo de las sabanas.

¡Ya va! dices mientras te quejas de que no sabes que hora es, normal el cambio horario te tiene partida a la mitad y estuviste al parecer jugando con la arena de la playa hasta el atardecer, para ver si salían los cangrejos para llevarlos a tu panza, abusadora del ecosistema, la más alta en la pirámide depredadora.

Bostezas.

Y aprovechas el sonido de mis teclas para preguntar si te estoy hablando, aún estás bajo el efecto de morfeo y estás con esa cagalera de no saber que hacer para despejarte y ponerte a decir que tengo cara de hijoputita mientras sales por patas al baño, que raro, ¿te estás meando?, va a ser que si.

Carraspeas.

Ahora ruegas a que te preparen un café mientras ves que como sigo escribiendo te enrabietas y te quejas por ello, ahora tienes frío porque no apagaste el aire durante la noche, sonríes, sonríes y tanteas lo que escribo para cotillear.

Me dices que tengo cara de travieso, puñetero skype, ahora presumes de visitar mi cueva desde un satélite lejano para meterte en mis sueños y en mi vida y para decirme que no sabes que haces porque le has dado un cantazo a la tableta y te preocupas.

Me dices que tienes miedo de mis ojos porque sabes que están preparados para joder con mis palabras, por cierto, yo también te deseo buenos días.

Fin de la conexión.

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