Ni se te escucha
ni se te ve
ni se te espera
cada día de la semana.
Pero ahí estas
como mi sombra a cada hora
esperando el momento
para clavarme tus palabras.
Buenos días me dices
solo cuando te acuerdas
tirando mis obras de arte
que no te valen un carajo.
Y me llamas por el otro lado
consciente de tus pecados
que contármelos quieres
para sabrosura tuya.
Ahora te ríes
te burlas de mis poemas
eres una bruja
aunque me digas te adoro…

Deja un comentario