Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Pronto mi cuerpo será invadido, atravesado, penetrado por los ultrasonidos. Esos que no van por el cable de mis cascos en HD jajajajajaja pero que alteraran parte de mi en una cruzada contra el mal. Y sabiendo eso me preguntaba si después de todo seguiré siendo el mismo idiota o a lo mejor me cambian para bien y me vuelvo un troglodita moderno sin quererlo ni buscarlo, por una anomalía molecular jajajajaja y me convierto en un súper hombre (joder tienes que dejar de ver Netflix) ya que molaría bastante poder tener por ejemplo el poder de tele transportarme a donde me viniese en gana, lo se calma, diréis que soy un geta que no quiere pagar los billetes y ahorrarme horas de vuelos interplanetarios ¿y qué?.

Aunque se que nada de eso pasara porque la realidad es más aburrida que la ficción, hoy sin más cuando me levante de la cama y me fui a la ducha tarareando la macarena no podía adivinar que al vestirme luego iba a ponerme dos calcetines distintos, si tuviese una mente privilegiada eso nunca sucedería, estaría siempre en alerta. Aunque también dicen que esta de moda eso de reciclar la ropa de la abuela y vestirse de manera hortera o vintage, igual pongo de moda lo de llevar los calcetines desiguales. Eso si los calzoncillos siempre hay que llevarlos limpios como decía mi madre no sea que tengas algo urgente de médicos o de chicas y no te vayan a mirar la mierda en ellos, ¡joeeee!.

Y volviendo a los ultrasonidos ¿me convertiré en un murciélago?, como si no hubiera ya unos cuantos en mi cueva sólo me faltaba tener que rivalizar con ellos, que hay alguno tan grande como una vaca, la de ostias que me iba a llevar me iban a dejar como un pez globo, en fin que con la coña de los soniditos para los mismos el ruido que hace la lluvia que me persigue allá donde vaya y como se me pringuen las botas y tenga que sacarlas para secarlas en un radiador ¡ vivan mis calcetines !.

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