Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Cinco horas mas tarde después de buena música y un colocón de sonrisas te evaporas de mi lado cuando te llaman y te preguntan que tal llevaste el día en la Universidad. Sólo contestaste con que quieres mucho pique en la carne pero que no se meta en el menú el “Jalisco no te rajes”, que ya bastante meneito has tenido en la patata debajo de esa plancha torácica de acero fundido.

Y me dices “Te quiero” así sin avisar porque te sale del “chichi sabio” y sabes que nunca te seguiré el juego que tanto te gusta como cuando niños del – yo más – aunque prefieres las ensaladas preparadas y envasadas del Costco porque te estimula la mezcla y la variedad aunque yo prefiero lo natural sacado del campo con las propias manos, esas manos que acarician todas las noches tu cuerpo mientras te hacen el amor, aunque no se si tu piensas en la calceta.

Eres la culpable de esas sesiones donde te implicas a papel y bolígrafo, donde apuntas hasta el numero de pipas que Tom se puede comer de una sentada y creas un boceto de un universo “mimoso” con banda sonora incluida y yo mientras te canto a capela, me alegra haber dejado de usar calzoncillos al saber que tus sabanas no rascan, la suavidad no solo baja por el esófago.

Ya ha salido el día y la lluvia mientras paso las paginas Redux del integral I pero el repicar de las campanas me suelta la tripa y pienso en ti, del ron en la transparencia de tu botella, en la sensualidad de tus labios, en los chillidos ahogados de la gallina en tu despertador y me pregunto ¿me harás el amor hoy o prefieres unos nachos con salsa jalapeña?.

Deja un comentario