Aun me queda una hora de luz
donde late mi corazón,
allí donde las aguas bravas
remueven mis venas.
Una hora donde no hay orillas
y remar con fuerza no vale,
la energía y la experiencia
fluye más allá del tiempo.
Y sientes como te rompes
donde de nada vale rezar,
porque la realidad es muy superior
a donde enterramos nuestros actos.
La hora se termina
y la luz se va difuminando,
ya llega la oscuridad
y con ella mi amante la muerte.

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