Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Aun me queda una hora de luz

donde late mi corazón,

allí donde las aguas bravas

remueven mis venas.

Una hora donde no hay orillas

y remar con fuerza no vale,

la energía y la experiencia

fluye más allá del tiempo.

Y sientes como te rompes

donde de nada vale rezar,

porque la realidad es muy superior

a donde enterramos nuestros actos.

La hora se termina

y la luz se va difuminando,

ya llega la oscuridad

y con ella mi amante la muerte.

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