No tengo nada que decir
no tengo ganas de nada
no tengo supervivientes
entre mis entrañas.
Mis poemas oscuros
no terminan al final del camino
serpentean hasta mi cerebro
y me comen por dentro.
Los dolores en caliente
provocan mis alucinantes
situaciones inéditas
un llanto de desesperanza.
Ya no soy humano
ya no soy persona
todo aquello que llegue a ser
se perdió en el viento…

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