Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

La vegetación que cubre tu sexo

se derrumba por la corrosión natural

ese proceso que en la edad del hombre

se adueña de la juventud haciéndose vejez.

El frío de estos días tiene en mi nariz una gota congelada, asomarse y dejar ver parte de mi cuerpo al viento del Norte me da una pereza enorme, tanta o más como la de mi organismo por ponerse de acuerdo en no tener un solo dolor a la vez y no tener que sufrir todos de golpe, así como si la inteligencia de sus células supiesen como dar por saco sin pensarlo.

Mi mente esta sumida en varias cosas constructivas aunque tiene que sacarse el hielo de las venas para hacerse un gigante y sacar el próximo proyecto para que no se vuelva un eco y no desaparezca como cuando lo que ya no quiero lo largo tirando de la cadena, y a veces son tantas las cosas que quisiera que por allí se fuesen que necesitaría un “cagadoiro” tamaño gigante.

Y me asombra saber cuantos proyectos en marcha no tengo yo solo, sino que también amistades, locos, asteroides, sondas rectales, etc etc aunque algunos de estos no tengan fecha de entrega y quiera impacientemente saber como resultan finalmente, aunque como decía una vieja profesora que tuve: “no por correrse mucho se queda embarazada antes”, una metáfora.

Así que este 2018 sorprendente en puertas abiertas y otras cerradas de manera no oficial no explica nada y lo dice todo, ojalá cambiar de aires, vivir en su centro ayudase y que todo lo que comencemos lo podamos terminar a buen gusto, a pesar de las dificultades, de vivir aquí.

Para ser Martes se echa de menos el Miércoles. Un abrazo.

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