El amor es una guerra
triste como tus armas,
aquellas que forman tus palabras
para herirme todos los días.
Donde estar enamorado
te resulta ingrato,
mirarte a los ojos no es gentil
todo te parece sarcástico.
Donde sufrir para ti
es una grandiosa victoria,
cuando es mi cuerpo
quien lo hace y no lo es el tuyo.
Tu alma que no sangra
se empeña en regalar besos,
aquellos que cortan como puñales
y no evitan mis desgracias…

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