Y que fue de ti
en las arenas de tu desierto,
aquel donde no vivías
ni dejabas respirar tu aliento.
Que fue de la lejana primavera
donde dabas vales por un beso,
no se elegía el lugar
donde colmar tus gustos.
Extrañando tus pecas
que reinaban tu piel a gritos,
aquellos que a la vez
silenciaban tu nombre.
Mirada que vuelve loco
en ese rayo de la esperanza,
en mi cueva de los vacíos
espero tu corazón con pena…

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