“Señora como me cuelga las bragas de algodón delante de la ventana, no ve que no puedo ver nada, si aún fuesen de – puntilla – algo vería por los agujeros”. Y otra cosa ¿cómo es que cuelga siete bragas del tirón?, ¿las acumula durante toda la semana y hace una lavadora XXL de bragas blancas?.
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¿Vecino, vecino?.
Y ahora que quiere.
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Por que no te vas un poquito a la mierda ¡vale!.
Por que la acaba de lavar señora y de manera industrial, no he visto tantas bragas juntas ni en un catalogo de ropa interior, que si en vez de usar pinzas las cose a la cuerda temería seriamente que su casa y su terreno saliese volando como un dirigible tan pronto el viento se pusiese a soplar con fuerza.
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Deslenguado que eres un deslenguado ¿quién te enseño a ser así de maleducado?
Pues usted misma señora que teniendo una finca de mil doscientos metros cuadrados va y pone las bragas en el único sitio donde tiene un vecino y que por casualidades de vivir en esta parte del hemisferio el sol no le da hasta pasado el mediodía en este punto, cosa que si la pone al otro lado de la casa seguro que mientras me da la vara ya las tendría secas.
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A ti no te importa donde cuelgo yo la ropa.
Por supuesto esta en su terreno pero desde este momento le aviso que yo haré lo mismo pero no colgare mis tanga, calzones y demás utensilios cubre rabos ya lavados, lo haré cuando aún huelan a tigre que de seguro agradecerá cuando el viento se lo haga entrar por la ventana de su cocina, del salón y cuando lo vea conveniente recogeré para su posterior lavado, ¡qué! ¿pactamos?.
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No tienes vergüenza.
Le dijo el cazo al mango.

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