Ayer fui succionado
por mi frigorífico,
por un cocido rancio
y un vaso de agua tibia.
Empezaron a absorberme
y a dejarme seco
la comida me devoraba
y yo no hacia nada.
Era al final como la paja
un pellejo sin arte
donde la vida no tenía valor
como las mucosidades.
Ayer me rendí
de manera dramática
al supuesto más evidente
de la gula más agónica…

Deja un comentario