Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Ayer fui succionado

por mi frigorífico,

por un cocido rancio

y un vaso de agua tibia.

Empezaron a absorberme

y a dejarme seco

la comida me devoraba

y yo no hacia nada.

Era al final como la paja

un pellejo sin arte

donde la vida no tenía valor

como las mucosidades.

Ayer me rendí

de manera dramática

al supuesto más evidente

de la gula más agónica…

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