Tengo la erección visible
de tocarme con el calor en las manos
de una taza recién hecha de café
por el bien de mis témpanos de hielo.
He puesto mi cadena de radio favorita
en una vieja Grundig que lo sigue petando
y haciendo que mis recuerdos
no dejen de ser solamente pasado.
Entre el café y la inocencia
a cuatro grados bajo cero resoplo
y hago un mugido de celo patrio
esperando que alguna moza responda.
Me he enterado por los dichos
que es sábado y me huelo en el moho
de mi cerebro y mis huesos que
si mañana es Domingo yo… me retiro.

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