Me cago en tus muelas
esas que me besan
y no me dejas nada
más allá de mis alas.
Y no soy tu ángel
que llueve en tus lágrimas
donde más golpeas en la fabela
donde ocultas tu alma.
Tú que no perdonas el dolor
donde no dejas que te hagan daño
somos insignificantes
en la plaza de la toná.
A pesar de que me muero por tu vida
no seas tan hija de puta sin dolor,
que te costaba vivir sin más
te lo he dado todo.
Pero el tiempo
lo dice todo sin perdonar
si me dejaste desde las entrañas
que te perdonare… aunque te bese los labios.

Deja un comentario