Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me encontré bajo tu influjo, maldita luna roja, recortando mi silueta con la fina cuchilla de tus entrañas. Pasando las noches olisqueando las alcantarillas moribundas de mi ser, la mierdecilla que de mi boca como un hilo de palabras no sabe decir nada más que aquello que no quieres oír.
Me provocas nauseas y te perdono que meta tus sucias manos en mi masa cerebral, sin dejarme vivir, jodiéndome en los lamentos mas profundos, aquellos de los que te alimentas, despreciándome y regocijándote en tu poder. ¡Cerda!.

Olvidame ya, déjame que los postreros restos de mi dignidad humana conserve parte de mi cordura, incluso mi inocencia aquella que me robaste al poco de nacer, dejando que creciese en los margenes de la ley más pura, sacando todo lo malo que hay en mí en unas décimas de segundo para placer de tu puta ansiedad de alimentarte de mi dolor, que perra metáfora, que hija de puta.

Deja un comentario