Las pesadillas son la esencia de mis oscuridad, en cada una de las noches que piso la soledad de mis sabanas, colchón que como portal a otra dimensión me aterroriza y me mantiene en vela. No justifico mis terrores, se de buena cuenta cuales me persiguen y cuales me seguirán por la eternidad pero no hay un final del túnel, luego de todo es la nada y en ella nuestras partículas mas esenciales que se combinan para formar el alma, se pierde, se aburre en la inmensidad del universo.
El sudor corporal da paso a la ropa en el suelo, a una ducha con dolor de cabeza, a intentar amanecer un nuevo día con la sensación de haberte peleado toda la noche, de intentar sacar los demonios de tu interior a mano abierta, con el corazón sangrante y que sales derrotado noche tras noche, asalto tras asalto.
Tardas en coger el ritmo, en cubrirte las espaldas hablando con la naturaleza, rogando una paz que no te retiene, que no te entregan, ¿te la mereces?. No obtienes para ti mismo una respuesta, te ciega el rocío de la mañana, el buscar alguien que te entienda, en dejar que tu mente decida como jugar tu vida.

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