Morirme
en cada esquina de tu vida
cada baldosa que piso
eres tu.
El final de un largo camino
que empezó cuando quisiste
y que deambulo por las estrellas
aquellas en las que mandas.
Ya no busco amaneceres
hay días que no creo verlos ya
pero lo podrido de todo esto
es que no me puedes buscar.
Saco sonrisas entre las lagrimas
de aquellos momentos fijados
entre pensamientos olvidados y
cuando te cuelas en mi corazón. . .

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