Cuando has perdido la visión
de ese futuro ya no tan cercano,
dejado atrás la pelusilla del ombligo
entre tus sabanas.
Cuando te recreas en las fotos viejas
viendo en ella tus pupilas celestiales,
la sonrisa que enmarcaba mi planeta
y hacia de tus manos suaves mi color.
Cuando sentir tu cabeza en mi pecho
era un paraíso de helados de chocolate,
donde hacer el amor contigo
era mi oxigeno puro cada día…

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