No consigue dominar
su mente sin libertad
y estrella sus cristalinos
en el cuerpo del pecado.
Mi cuerpo que no es forma
ni tiene nada que envidiar
solo la causa y efecto
que ella quiere conquistar.
Y proyecta su viaje
entre astrales sentimientos
se le satura la sangre
y el enfado es vaginal, terminal.
Vive en el estrés del mundo
de esa alma que tiene condenada
que rebusca la manera
de evadirse y escapar de la razón.
Y lo que no sabe es
que todo es más fácil con crueldad
cortando el cordón umbilical
y regocijándose en su propia felicidad.

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