Termiteros en las ruinas
de mis sangrantes poros,
balizas activas entre mis nervios
y las vertebras partidas.
Cornetas apocalípticas anuncian
engalanados corceles negros,
aquellos que llevan mis restos
más allá de mis despojos.
Suspiros de tomas falsas
donde me creo alguien,
recuerdos que me señalan
como parte que se destruye.
Piedra a la piedra
mente sedienta de ti,
catástrofe en mis labios
regueros de mi agua salada.

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