Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me llenas tanto con tu amor de novicia en la eterna entrega de tu cuerpo virginal a la bestia devoradora de almas que siento calma, que toda esa presión que me revienta la vida se va por unos momentos y me siento trigo, cosechado y preparado para alimentar tus células, todo tu organismo. Deseo sentir tu ombligo contra mi ombligo que no le temo al látigo de tu castigo ni a las voces que a lo lejos hieren y maltratan mi frágil corazón, mis piernas temblorosas, mi espina central rota.

No quiero dejar de jugar en tu jardín, allí donde me siento como en casa, entre hierbas cortas y plantas talentosas, entre el desayuno de tu plátano matinal y el batido que conjuga mi vida con tus sabores y aunque entre tus venas corre sangre ardiente, tus pensamientos no son dos personajes perdidos en un hotel donde nadie los va a entender. Y te sueño.

Un sueño donde lo mas pequeño le cuenta a lo más grande que no hay infiernos donde no cojamos los dos, donde el tamaño de las cosas es lo único que vale la pena sentir, sentir con las garras clavadas en las cuencas de unos ojos que si tu no estas no hacen falta, sobran.

Y te sientes intrigada por mis palabras, secuencias de otras cosas que a lo largo del día, de la lluvia, los rayos y de los truenos de mi Gaia matinal me hacen sentir, buscándote y mi alma se muere ahora que lo mejor ha llegado y te quiere querer en tu fragilidad, en tus muñecas de porcelana sobre ti, en mi hoguera en mi espacio que late y late esperando tu sonrisa, el olor a tus pies…

… Quiero tus sabanas.

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