Hoy vas a que te pongan las bujías en tu sitio, a pasar la inspección técnica de tu cuerpo al médico, allí donde desnudarse no lleva miedo ni duendes que te cojan la ropa interior hacia su mundo interior. Allí contaras tus plegarias, observaras tu alma desde una pantalla pequeña a golpe de gel y manos frías sobre ti. Y sonreirás….
A cada noche de lamento
le unes una bocanada de sustento
aquel que proviene de tu sexo
y alimenta a los demás.
Hoy vas a comer ensalada, con una mixtura de varias cosas bajas en calorías para presumir de operación bikini, de culo respingón, de toalla portuguesa, del fado que pario al niño que te tirara arena con la dichosa pelotita, de los platos sucios en la mesa…
Sacarás de ti a ese alien
que te bese los labios,
te recoja la ropa cuando llueva
y te queme en la chimenea del otoño…
Hoy ha estallado tormenta, pillas el coche, te deslizas como una cobra real por una pirámide imaginaria en tu asfalto del día a día, paras a comprar unas medias, te sacudes el pelo, miras el reloj y piensas, tus ojos se iluminan con la idea de no tener que poner el aire acondicionado, te tocas un pezón, estas traviesa, pones marcha atrás en vez de primera. Golpeas al coche que te sufre en la retaguardia, miras por el retrovisor y no hay nadie, te vas.
Quieres comer
aquello que te de fe,
la misma que te funde
al compás de las horas muertas…

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