Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Esta noche las fiebres me consumieron, me llenaron de heridas y mis ojos están casi ciegos. Cuando el primer rayo de sol apareció por mi ventana me llene a pastillas innombrables para que todo el dolor, la pesadez, la falta de sueño y algunas inclasificables fueran menos tortuosas y me dejasen respirar un poco, darme un alivio en un Domingo caluroso, sin viento, donde lo único que me anima eres tu en la orilla, entre las rocas.

Estrella de mar, devoradora, caníbal. Lleva mis males contigo, hundirlos en el fondo del océano y permitirme por un día algo de relax, de pleno placer sin estar tenso, sin que las molestias se me claven como agujas ardientes por todo mi organismo.

Lo único destacable de todo este día insoportable fue sacar fuerzas de mis reservas para hablar contigo de madrugada, donde los mensajes subliminales eran a pesar de la fiebre y de mis ojos casi ciegos verdades cantadas al alma, de hacerte el amor y de inspirarte profundamente, viendo tus ojos brillantes clavados en mi, con un te quiero.

Y vuelvo a ti estrella de mar que en mi mano me abrazas con fuerza como queriendo sacar todo los males de mi cuerpo y te agradezco el detalle, te dejo de nuevo en tu elemento, subo por la playa de vuelta a mi cueva y roto por completo empiezo la lucha de tumbarme y dejar que las pastillas hagan su efecto o resistirme esperando un milagro de esos en los que no crees.

Deja un comentario