Te jure amor eterno y que te llenaría de besos una vida. Te prometí hacerte un castillo de corazones, aquellos que por cada uno de esos besos naciese de nuestro amor, de nuestros sentimientos en el arco iris que formasen nuestras sonrisas…
… y doy buena fe que cumplí todo aquello.
Eras tan bonita con tus ojos rasgados que no podía silenciar los puntos cardinales que se llevaban más allá de los mares lo que por ti sentía, que era lo más grande de esa luna llena que tanto te gustaba acariciar, que una vez al mes bajaba para ti, mi amor.
Me gustaba tanto como me cogías las manos y tocabas las cicatrices de mi piel, me susurrabas siempre que dejara aquellas batallas que fuesen eternas pues me querías para mas de una vida y no podía permitirme el lujo de malgastar ninguna en la que tu no estuvieses.
Nos amábamos.
Hacíamos el amor entre pulsaciones, me decías que frenase al potro joven y desbocado, que teníamos que sentir cada segundo, despacio, despacito y como dueña y señora del sol poniente siempre acababa en el sueño de tu cuerpo, dentro de el sintiéndome nacer, eras mi compañera, mi amante, mi mujer, yo tu sed.
Me querías con locura cada día de tu vida, incluso cuando te fuiste en tu última lagrima sobre la tierra y emprendiste tu viaje más largo sin mi, mientras tus ojos se apagaban pude ver que en tus suspiros la última llama era para mi.
Tan bonito en ti como en vida, nunca deje de amarte y te siento cuando cierro los ojos a mi lado, cuando camino y un pájaro me saluda en la naturaleza, cuando el río hace un remolino, en cada secuencia de mis créditos finales siempre estas tu mi amor, mi vida, todo lo que quise para mi y todo lo que fui para ti eternamente.
Te amo, siempre seras mi niña.

Deja un comentario