Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Mereces la cuna en la que guardas tus posaderas, donde no necesitas del ambiguo arbitraje de la necesidad y el tiempo. No mueves un dedo para no hacer un surco en el camino pues mejor te sientes en tu castillo de poderes que dejando a la voluntad humana ese capricho de sentirte amada.

Ya no haces de la lucha tu ansia ni dejas que nadie haga hueco en tu alma, no necesitas de los besos con interrogantes pues desgarras gargantas solo con pronunciar palabras y no meditas ni avanzas solo dejas ríos de sal y lágrimas.

No abres puertas ni ventanas, no mezclas ingredientes en tu mente, solo quieres causar daño con tu indiferente manera de ver las cosas que hacen de tu ombligo un arma cargada contra el sentimiento y tus propias cagadas, pero eso es precisamente lo que ves como justicia divina, amparada eso si por tu dilatada carrera matando ilusiones y esperanzas.

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