Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Creaste un velo entre partículas de calor y estímulos musicales alrededor de mi. Querías que me venciera el sueño, que durmiese. ¿Por qué me engañas? ¿por qué quieres mi vida?. Me di cuenta cuando mis parpados no me obedecían, cuando pesadamente iban cayendo sin orden mía, iban dejando el cuerpo sin sensibilidad, sin fuerzas, abocado a un consentimiento corrupto por tu poder, querías que me muriese. Aun así resistía a golpes de columna para incorporarme y me decía cual era tu interés, con el sentimiento contradictorio de que al menos me llevabas sin dolor, de una manera placida, pero no me quería rendir, no sin pelearte cada aliento de mi.

Sentía los suspiros lentos, el aire cargado de tu cloroformo natural, de tus caricias relajantes en mis pulmones intentando que todo fuese lento, cansino para mi, demasiado viciado y por momentos lo conseguías, me proyectabas fuera de mi ser y veía todo como una gran ojo de pez, sentía que tocar el cielo era mas lejano aún y sentía tu propósito pero no estaba en el infierno de Dante, escapar de ti era mi lucha, vencer al sueño, librarme de ti.

Querida muerte, te quiero. Lo sabes. Pero no me engañes con sueños, no me hagas pensar que un dulce momento vale la pena mas que un vida entera, deja que me haga viejo, y cuando mi tiempo haya dejado de ser útil, duermeme, que no sufra, y pasearemos juntos.

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