Te he amado tres veces y las tres me has negado.
Una en el campo de batalla, rompiendo el aliento entre el acero y las miradas ensangrentadas de los caballos.
Otra pariendo los vástagos de la humanidad.
Y una tercera cuando poseías mi mente como un esclavo, como el perdigón perdido de un arma obsoleta, el éxtasis de tu sentimiento masoquista.
Te he amado.
Todas me las has negado entre una sonrisa cruel y cínica.
Tres veces que de tu lado no me has dejado partir, sin amarme, sin quererme, devorando la bestia que llevo dentro, violando mis sentimientos con forjadas garras afiladas, demasiada benevolencia para tu corazón.
Nunca más te diré te amo y si ello significa el calor del desierto, el ácido de tus labios, el veneno entrando en mi, lo recibiré desgarrándome el alma para tu dolor.
Tres veces no me has amado, en la cuarta tu seras mi historia.

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