Hoy hemos salido juntos, hemos disfrutado del amanecer en el casco viejo de nuestra ciudad del Lerez, de la piedra antigua bajo nuestros pies, del susurro de los pájaros en tus labios. De la poesía de tus palabras, de tus preguntas con sabor a sal marina, de las peticiones rodilla en tierra, de las collejas de boxeador, de martillazos en la pared, de comerte mi croasen.
Me has enseñado a ser profesor de uno mismo, metidos en las ruinas que mas tarde contemplamos un siglo atrás en una vieja pintura, allí donde mi cámara perpetuo tu sonrisa, te alzo al cielo y tus sueños se fundieron con mis pensamientos, la araña.
Eres parte de ese universo donde el “no lloréis” es un clásico de nuestras vidas, donde morderte el brazo y compartir una tapa no es una declaración de guerra, es un triunfo de la inteligencia y el buen gusto.
Me gusto en enorme medida viajar virtualmente a tu niñez, saltando de las americas a el viejo continente, dejando un atlántico lleno de belleza e inolvidables recuerdos, tu abuela mujer de su pueblo de su eterna gratitud por su amada tierra, por lo que te ha transmitido a parte de su dulzura. Y creciste luchando como el Ché.
Y me pegabas, lo hacías mientras un café servia de paso a un segundo, a un tercero, a esa ruleta donde las confesiones no se toman en la iglesia sino en la calle entre sol y sombra, en el tendido cero de mis vaciles, de mi manera de hacerte saltar como resorte, de que no me apartases la mirada.
Rosa.
Y das el último suspiro, entre los raíles de un tren a un lado, un taxi al otro y después de ocho horas compartiendo camino me abrazas, te abrazo y no hay despedida, solo una mirada sincera de que lo que horas atrás se vivió no fue un primer plato sin postre, fue la verdad que hace coincidir a dos seres humanos que comparten tanto el uno del otro que asemejan entre la bella y la bestia, dos gotas de agua, un selfie donde la sonrisa era de verdad y los pensamientos de fuego.
Gracias por devolverme lo que me habían robado. Pero recuerda te comiste mi tapa de jamón porque yo me comí antes la de tortilla. Un beso.

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