Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Te he pedido una carta, una carta donde me cuentes todas aquellas cosas que no te atreves a decirme. Que te sinceres conmigo y me abras tu corazón como no lo has hecho en todos estos años que llevas compartiendo conmigo viejos sueños, esperanzas mutuas, momentos íntimos a los que consagrar los recuerdos.
Hemos vivido tantas cosas que me debes unas líneas, me lo debes y bien sabes que para mi tus palabras son como el agua del rocío al amanecer, como la miel que llevada a tus labios colmaría toda mi sed de tu dulzura y que esta carta nos haría mucho y bien a ambos, porque tu necesitas explicarte y yo necesito leer que lo que sientes después de tanto tiempo sigue ahí, palpitando como algo inmortal, que se renueva cada vez que sabemos el uno del otro, que la necesidad de nuestro amor nos obliga a reencontrarnos, a mostrarnos como somos, a decirnos la verdad.
Esa verdad que necesito en tus frases, desde la sinceridad mas profunda de tu alma, aunque te duela reconocerlo, aunque te duela respirar cada vez que te miro fijamente y quiero, necesito, poseerte. Seducirte y mostrarme desnudo ante tus sentimientos, sin guardarlos, sin ocultarme para nada. Y deseo que hagas lo mismo.

Espero tu carta, como las coordenadas que me llevaran a ti, como un camino sin margen rodeado de acantilados que no permite fallos, que no sabe de errores. Y cuando termines de escribirla sentirás que estas en paz, tanto contigo misma como con la verdad que llevas guardando dentro tanto tiempo, demasiado. No tengas miedo, oculta tu timidez, te conozco.

Deja un comentario