Te soy sincero cuando te digo que te sueño y no puedo hacer nada por llegar hasta ti, el puente que nos acercaba se derrumbo tras nuestras miradas, y no he podido ser patrón de un barco que llenase de ilusión nuestra relación. Por eso se escapo el amor, entre las raíces de las flores sobre tu tumba, y la puesta de sol sobre el atlántico, perdiéndome por derecho propio entre la sal y el eucalipto que me dejaste la ultima noche besándonos en la playa. Por todo aquello soy un rosal pero sin flores, las espinas mas duras que se han ido a clavar entre la memoria y mi corazón, que no he podido negar. Y cada noche cuando regresas y me llamas en susurros te sueño, te sueño y no te puedo olvidar, amada mía, Galicia.

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