La suciedad es un genero que con un poco de agua y jabón suele salir e imponer su ley para quedarnos limpios por fuera, pero cuando la suciedad se lleva por dentro, ¿con qué la limpias?. Dentro de esa suciedad hay seres que por mucho que se rasquen nunca logran quitarla porque su interior es enfermizo, odioso por si solo, celoso, egocéntrico y superficial, un mal para aquellos que no se casen con su filosofía o su manera de pensar hasta el mayor de los ridículos. Estos seres que a menudo se creen superiores a la suciedad de otros, de mi mismo o de los que me rodean, se creen engendrados de otra pasta y que viven en un contenedor no de plástico sino de oro como si su mierda fuera mas especial pero no resulta mas patética que su cerebro. Esos seres que su suciedad contamina el triple que la nuestra pero que se creen abono de campo hacen la función contraria al mismo, no crece nada, porque son nada y solo creyéndose “Dioses” de su propia suciedad reflejan su felicidad amargando la de su alrededor y perdiendo mucha de esa suciedad que le consideraban de su misma igualdad. Por mucho que se laven ya no clarean, yo por si acaso, me quedo en mi barrizal, porque se que manchas puedo limpiar y cuales quedan de por vida.

Deja un comentario