Se me duermen los dedos, he tirado el refresco, todo suena a truenos fuera de la tienda de campaña, caen los cubos de agua del cielo como poseídos por el diablo, los rayos electrifican mi cuerpo, tengo la sensación de estar en continua erección con los elementos. Busco en la mochila el protector para la lluvia para la cámara, quiero danzar bajo la tormenta y capturar el momento como un ritual macabro, un baile de brujas, clavar las uñas de mis pies en “miña terra galega” “onde o ceo e sempre gris”…
He babeado la noche casi sin dormirla, con mi corazón dividido entre subirme al capote de las olas y dejarme mecer por ellas, o el murmullo de la desembocadura del miño y he crecido interiormente al verme solo en la virginidad del momento, sin susurros, sin palabras dando vueltas en mi cabeza, sabiendo que no habría sol del amanecer, rugir ladrar gritar movimiento del cuerpo para adelante y hacia atrás, locura en las horas de inactividad.
Progress takes sacrifice
Kilómetros bajo la lluvia van a empezar, me ato las botas, me pongo la capucha, estoy jodidamente cuerdo, que desgracia, otra vez en ruta buscando mi próxima realidad.

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