Hoy me he bajado hasta a Rua Serra frente al mercado Municipal a ver el mercadillo de curiosidades y cosas antiguas o que sencillamente no valen ya para nada en muchos casos, en otros siempre hay utilidades para todos los gustos. Fui para matar el aburrimiento después de mi paseo dominical por el Gafos y de meterme un par de empanadillas de bonito en el cuerpo para reponer fuerzas, que ya de mañana el calor aprieta de lo lindo y este cuerpo jamonero no se alimenta de aire jajajajaja.
Entre discos antiguos, viejas consolas, herramientas del campo, ropa, todo tipo de monedas y billetes, candelabros, muebles pequeños, alguna talla de una virgen desconocida, juguetes; lo que más me llamo la atención fue un objeto de una película que me encanta “Naufrago” y cuando lo vi estuve tentado a comprármelo, total para dos leuros la cosa no iba a ser un sangrante desembolso y me plante ante Wilson mirándolo fijamente y preguntándome si en mis noches solitarias el podría hacerme el mismo favor que se lo hizo a Tom Hanks pero luego me acorde de que a mi gato los extraños esféricos son santo de su devoción colmillar y de sus garras afiladas.
Así que después de dar tres vueltas a su alrededor y de gritarle “Wilson dime algo, suplica que te lleve conmigo a mi cueva” y al no recibir respuesta por su parte le mire fijamente y le dije con voz grave y amenazante…
¡Ahí te quedas!
Ahora voy a prepararme un pollo asado y luego descargare las fotos que hice esta mañana, no se en que orden jajajaja y a esperar como plantear una tarde que puede ser de cine o de relax en la playa, lo malo es que el otro día con las tormentas ya metí en el baúl el trikini y me da un poco de pereza volver a sacarlo cuando ya he puesto en la cama incluso el edredón nórdico. Dilemas.

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