Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me encanta el lunar que tienes en una de tus blanquecinas nalgas, es un punto en el desierto de tu piel lisa y de ese culito firme esculpido en tus paseos matinales por Alcobendas. Me encanta jugar con el y hacer que se te erice la piel intentado buscar desde tu mente un pensamiento que haga de ese punto único un oasis, una referencia a las preferencias de buscar sobre tu piel todos sus secretos, toda la intriga que cada poro, cada centímetro sea especial, con sabor a la sal, con la mirada devoradora de quien después de ese juego de la seducción te va a comer a besos.
Eres terciopelo en toda tu magnitud, loca hasta hacer quedar perplejo a tu amado Sigmund Freud si viviese pero de esos “tus destellos de genialidad” hasta un lunar es un paraíso a descubrir, al que meter entre la nata y la fresa y relamerse los dedos porque saborearlo y dejar el sello de mi lengua en tu ser es como la melodía de un buen desayuno, como tu cara al despertarte a mi lado y regalarme una mirada con brillo propia, de súper nova, depredadora, de mujer. Esta noche espero encontrar más aún no termino la exploración.

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