Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Reina arrastraba una bolsa de basura enorme, mientras la metía en el ascensor todo el pasillo era un gran reguero de sangre. Le dio a pulsar al sótano donde tenía el coche en el garaje y mientras el ascensor descendía iba silbado una melodía de Siniestro Total titulada “bailare sobre tu tumba”. Siguió arrastrando la bolsa hasta llegar a su monovolumen, la metió en el maletero y arranco el coche.
Condujo durante cincuenta kilómetros hasta que vio un paraje que le resulto agradable, puso el intermitente se arrimo al arcén y mirándose al retrovisor se pinto los labios, espero a que terminase la canción de camela que tanto le gustaba y sin apagar el motor saco la bolsa que aún iba dejando un hilo de sangre y la dejo allí.

De vuelta a su casa el portero del edificio le pregunto a que se debia tanta sangre y si tenia que estar preocupado por algo, que si tendría que llamar a la policía o a algún medico, Reina le miro con desdén, le regalo una sonrisa y le contesto con una frialdad absoluta: llama a quien quieras acabo de matar a mi puñetera regla.

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